Han pasado solo días desde que te has marchado, bueno quizás no sean días, si no semanas, ya no llevo muy bien la cuenta, pero eso a quien le importa... puede que a mi madre le importe, pero creo que solo por el simple hecho de que puedo pasar mucho tiempo sin comer y últimamente a tu mamá que me llama todo los días por teléfono, pero con ella es algo distinto, después de las preguntas de rigor ambas nos ponemos a fingir que aun sigues vivo, planeamos un futuro, distinto al que tengo por delante, en donde hay risas de niños, discusiones sin sentido, muchos besos y otra gran porción de abrazos y todo dura tan poquito, luego alguna de las dos se nos rompe la voz y nos despedimos rápidamente.
Hoy a tu madre se le ocurrió preguntar como nos habíamos conocido, mejor dicho que era lo que había sentido cuando te empezaba a conocer. Fue entonces que le sonreí tontamente al teléfono, a mi mente vino aquella visión tuya riéndote de alguna de mis ocurrencias, adoraba verte sonreír y juro que procuraba sacarte una sonrisa cada vez que podía, le empece a contar algunos de mi recuerdos, de aquellos que adoro solo por que estas tu en ellos y entonces dije sin pensar " y cuando lo miraba a su ojos, solo era consciente de ellos, hasta mi mente dejaba de funcionar" luego la horrible realidad se hizo presente, tu ya no estabas, jamas podría volver a internarme en aquellas orbes achocolatadas que me dejaban en otro estado de conciencia, tu madre seguía hablando al otro lado de la linea, yo estaba en silencio, deseando de verdad poder escuchar lo que decía, pero las palabras entraban a mi cerebro como si este no las conociera. Ella sonaba tan alegre, fue hay cuando lance un gran suspiro en forma de lamento, ambos quedamos en silencio, ella dijo adiós querida, yo le respondí de vuelta mientras mi voz trataba de salir con decencia. El teléfono dio tono muerto y me di cuenta que ella ya empezaba a superar tu partida, me entro pánico, yo no quiero que tu seas olvidado, quiero que todos te recuerden, para que por lo menos así te pueda tener en los recuerdos de otros, así como tu madre te tiene entre los míos.
Deje el teléfono en su lugar, y camine por la oscuridad de una casa que en ese momento me parecía gigante, el silencio del lugar parecía oprimirme, llegue hasta el pequeño reproductor de del comedor y le di play. Siempre habías tenido la manía de hacerme bailar cuando discutíamos, según tu, así me olvidaba mas rápido de mi enojo, pero la verdad era que no podía mantener mi enojo por mucho tiempo y menos cuando estaba en tus brazos, mi querida debilidad como te extraño.
Hoy a tu madre se le ocurrió preguntar como nos habíamos conocido, mejor dicho que era lo que había sentido cuando te empezaba a conocer. Fue entonces que le sonreí tontamente al teléfono, a mi mente vino aquella visión tuya riéndote de alguna de mis ocurrencias, adoraba verte sonreír y juro que procuraba sacarte una sonrisa cada vez que podía, le empece a contar algunos de mi recuerdos, de aquellos que adoro solo por que estas tu en ellos y entonces dije sin pensar " y cuando lo miraba a su ojos, solo era consciente de ellos, hasta mi mente dejaba de funcionar" luego la horrible realidad se hizo presente, tu ya no estabas, jamas podría volver a internarme en aquellas orbes achocolatadas que me dejaban en otro estado de conciencia, tu madre seguía hablando al otro lado de la linea, yo estaba en silencio, deseando de verdad poder escuchar lo que decía, pero las palabras entraban a mi cerebro como si este no las conociera. Ella sonaba tan alegre, fue hay cuando lance un gran suspiro en forma de lamento, ambos quedamos en silencio, ella dijo adiós querida, yo le respondí de vuelta mientras mi voz trataba de salir con decencia. El teléfono dio tono muerto y me di cuenta que ella ya empezaba a superar tu partida, me entro pánico, yo no quiero que tu seas olvidado, quiero que todos te recuerden, para que por lo menos así te pueda tener en los recuerdos de otros, así como tu madre te tiene entre los míos.
Deje el teléfono en su lugar, y camine por la oscuridad de una casa que en ese momento me parecía gigante, el silencio del lugar parecía oprimirme, llegue hasta el pequeño reproductor de del comedor y le di play. Siempre habías tenido la manía de hacerme bailar cuando discutíamos, según tu, así me olvidaba mas rápido de mi enojo, pero la verdad era que no podía mantener mi enojo por mucho tiempo y menos cuando estaba en tus brazos, mi querida debilidad como te extraño.
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